Caza fotográfíca con el SP 150-600 mm G2

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Caza fotográfíca con el SP 150-600 mm G2

En photokina Tamron presentó el SP 150-600 mm F/5-6.3 Di VC USD G2. El potente zoom establece nuevos estándares en la fotografía con teleobjetivo. El fotógrafo de naturaleza Alexander Ahrenhold era uno de los primeros que se han ido con el recién estrenado ultra telezoom a la caza fotográfica.

A personas ajenas a esto les parece un espectáculo surrealista: Hay un hombre adulto en el borde de un prado recién cortado y frota un trozo de espuma de poliestireno en sus botas de goma. El actor es Alexander Ahrenhold que imita con el chirrido el sonido de un ratón. Las miradas de asombro le preocupan poco, de todos modos, raras veces encuentra paseantes en la carretera poco antes del amanecer. El curioso espectáculo aún así tiene su público, zorros para ser más exacto. Ellos saben que en la hierba cortada los pequeños roedores son fáciles de capturar. Pero hoy se trata de un fotógrafo al que se acerca con perseverancia, de eso el zorro se percata después de que Alexander le ha capturado con la cámara varias veces. Son estas extraordinarias imágenes las que anhelan todos los profesionales. Para conseguirlo, provocan un poco y tratan de influir en el comportamiento de los animales. "Pero no debes pasarte", explica Alexander. "Alimentar a animales salvajes o levantar aves del nido con señuelos va decididamente demasiado lejos."

Alexander ha fotografiado al zorro con el nuevo SP 150-600 mm F/5-6.3 Di VC USD G2, nueva generación del potente ultra telezoom de Tamron. Este objetivo se presentó oficialmente por primera vez con ocasión de la photokina 2016 en Colonia y, en comparación con su predecesor, ofrece una serie de funciones que también son interesantes para fotógrafos de animales, como el autoenfoque más rápido, estabilizador de imagen VC mejorado, la excelente nitidez y una montura para trípode compatible con Arca-Swiss.

Zorros astutos en la madrugada

Un fotógrafo de animales de éxito conoce no sólo el comportamiento de los animales, sino también el entorno a dónde le gustaría ir con la cámara a la caza a rececho, así como las condiciones meteorológicas: Es decisivo saber de qué lado viene el viento para evitar que el animal pueda ventear al fotógrafo. Además, también la luz y fondo deben ser los adecuados para la imagen.

Por lo tanto, ya la tarde anterior, Alexander explora en profundidad el área para levantarse a veces ya a las dos de la madrugada y sentarse en el coche con la intención de estar listo en su escondite y poder disparar antes del amanecer. Pero aun así el éxito aún no está garantizado. "A veces esperas durante horas y luego, aun así, el zorro se vuelve inmediatamente después del primer disparo. Entonces puedo recoger mis cosas, porque el inteligente amigo de cuatro patas hoy ya no va a volver."

Los fotógrafos de animales a menudo tienen en mente un protagonista especial para el cual se preparan explícitamente: "Ya en abril busco madrigueras de zorros habitadas. Miro si encuentro ramas mordisqueadas y pequeñas huellas", explica Alexander. Si ha encontrado una madriguera adecuada, se pone con paciencia a la espera en la niebla matinal a que salgan los cachorros para jugar. "Generalmente aún no son muy tímidos", dice Alexander, "por lo tanto me puedo acercar relativamente más."

Corzo hembra y macho y corcino - idilio de familia en el borde del bosque

También el corcino y la corza, cría y mamá, se comunican vía chillidos, a menudo se cercioran así que el otro se encuentra aún en las proximidades. Alexander imita este sonido silbando suavemente sobre una hoja de hierba mientras está sentado en un campo de trigo: "Como no siempre puedo pedir un permiso específico de los agricultores para ello, me cercioro mucho de no romper nada y sigo siempre las huellas de tractor. De lo contrario también haría demasiado ruido con el crujido." De repente, el corzo aparece entre el trigo y salta incluso antes de que Alexander pueda realizar el retrato planificado. Sin embargo, él mantiene y consigue el tiro fotogénico que tanto le gusta, del animal huyendo.

Pero en verano durante la época de celo, también puede atraer con el silbato de hierba al orgulloso padre. Éste se enfada rápidamente porque piensa, un competidor está en su territorio ligando con sus chicas. De este modo, el fotógrafo puede incluso persuadir al corzo macho para correr directamente hacia él con interés. En especial durante estos "ataques", el autoenfoque debe funcionar de manera absolutamente fiable, dado que la distancia de toma se reduce dramáticamente en fracciones de segundo. El nuevo SP 150-600 de Tamron ha realizado esta tarea con maestría. A Alexander le gusta especialmente el limitador de enfoque que está disponible por primera vez en la segunda generación del telezoom. Con él, el enfoque reacciona aún más rápido, porque no debe recorrer primero el rango de enfoque completo.

Igual de positiva le parece a Alexander la posibilidad de bloquear cualquier distancia focal: "El bloqueo impide que desenfoque sin querer la distancia focal, por ejemplo, cuando me quedo enganchado en alguna parte con el parasol".

NIKON D810 | 150-600 mm f/5.0-6.3 | 600 mm | 1/800 Sek. | 6.3 | ISO 800

Bien camuflado en el escondite

De vez en cuanto se ven fotos de fotógrafos de animales que tienen una pinta un tanto marcial y recuerdan más bien a legionarios desplegados que a fotógrafos. También Alexander se pone su ropa de camuflaje de vez en cuanto. "Pero generalmente más bien para ocultarme de las personas curiosas que de este modo no vienen a preguntarme qué estoy haciendo espantándome así a todos los protagonistas." Pero también en el caso de las aves es importante tratar de fusionarte al máximo posible con el entorno. Por supuesto, hay excepciones: En la playa, por ejemplo, las aves están tan acostumbradas a las personas que es mejor que parezcas igual que todos los turistas.

Alexander también lo hizo así en Helgoland, donde encontró un motivo con las aves de aguas bajas, donde el nuevo Tamron SP 150-600 mm G2 podía emplear sus ventajas al máximo. Porque los pequeños calidris exigieron particularmente autoenfoque, estabilizador VC y rendimiento fotográfico. "Son tan rápidos que incluso con un telezoom de primera calidad como el nuevo 150-600 de Tamron tienes que practicar mucho hasta que les sigues con la velocidad adecuada y obtienes una imagen nítida." Para ello han sido muy prácticos los tres nuevos modos de VC del SP 150-600 mm G2: Dependiendo de qué modo se mueve el objeto, se puede adaptar la estabilización de la imagen al movimiento de la cámara.

La velocidad lo es todo

Cuando la luz fue menor en las horas de la tarde, el nuevo estabilizador de imagen VC nuevamente realizó un excelente trabajo: Alexander podía fotografiar con nitidez a los playeritos blancos sin un trípode. "También el autoenfoque debe ser muy rápido, cuando un pájaro de estos se te acerca como una bala", lo cual, según Alexander, tampoco era un problema. Como estas aves sólo tienen el tamaño de un mirlo, tienen que acercarse a unos pocos metros, hasta que les puede fotografiar bien. Esto significa un duro trabajo para el autoenfoque que el 150-600 mm G2 no dejó notar. ¡Casi cada imagen fue un tiro certero! Otra condición para tales fotografías es una baja distancia mínima de enfoque. Allí, según Alexander, es ideal que la segunda generación del SP 150-600 mm ahora ofrezca una distancia mínima de sólo 220 cm.

Para las fotografías de vuelo de los alcatraces, el fotógrafo entonces sí utilizó un trípode - y el modo II del estabilizador de imagen VC. Este compensa sólo los movimientos verticales y omite el movimiento horizontal de seguimiento deseado con la cámara. De este modo Alexander puede realizar hermosos planos de vuelo, donde se pueden ver las aves nítidas contra un fondo borroso de movimiento. Cuando se presenta otra vez espontáneamente una escena de calidris que quiere fotografiar a toda costa, la cámara y el objetivo se quitan rápidamente del trípode gracias a la precisa abrazadera compatible con Arca-Swiss y poco después se monta rápidamente de nuevo. Si el cambio entre fotografía a mano o con trípode tardara un poco más, muchos de los animales protagonistas pasarían sin ser fotografiados.

Después de las giras fotográficas por el campo llano local de la Baja Sajonia y la salvaje isla de alta mar Helgoland Alexander tiene todavía muchos planes, porque aún le faltan cosas por fotografiar: Por ejemplo, le faltan el lobo o el lince, además quiere fotografiar con el Tamron 150-600mm G2 cabras montesas y gamuzas en los Alpes tan pronto como sea posible.

Sobre el autor: Alexander Ahrenhold

Alexander Ahrenhold, nacido en 1989, se crio en Eckernförde en el mar Báltico. Su padre era guardabosques, por lo que de joven pasaba mucho tiempo en la naturaleza y desarrolló un gran amor por ella. Así que era lógico que se haya especializado como fotógrafo en temas de paisaje y vida silvestre.

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